Eran las 10 de la noche y tenía un hambre que mataba. Como de costumbre, Pedro y Walter estaban jugando con Laura al burako. Mis ansias de comer me hacian imaginar todo tipo de comidas. Fede insistió en comer patys, Mati en comer kipes, pero como la hamburguesa de la abuela de Guido no existe. La panza me rugía, me hacía "sterrrnjeim", mientras Tami me contaba chistes malos que ya conocía, realmente era como un paluch en los huevos.
A lo lejos se la escuchaba a Lucía cantando que se creía Gardel, pero ni siquiera se parecía al Polach Goyeneche. La muy perra usaba un micrófono a 10.000 mega herz que ensordecía a quien pasara por allí.
En el otro lado de la casa estaba el gordon de Sebastián haciendo abdominales para bajar la panza bárbara que tenia y ni siquiera paraba para respirar.
Un olor espantoso venía del baño, era Ariel que había defecado dos soretes. Fuuuks, que olor que había!!. A su vez, mientras Marcos intentaba atar sus ladrones, en la habitación Melanie y Nicolas cojen. Después de haber acabado muy muy muyyy rápido, Nicolas le grita a Ailin "prende la glus, man".
En fin, se hacía la hora de ir al boliche y Carlos logró rápidamente convencernos para hacerlo. Yo agarre una campera, Silvia llaves y nos fuimos todos al boliche.
En la entrada nos encontramos con 4 amigos: Vero, Dana, Mica y Daniel. Juntos tomamos algo hasta que entramos. Adentro hicimos una ronda de tequilazos...Mayra agarro el limonsky, Iara la sal y Carlos el tequila. Todos estaban fumando, había un szmuc en el aire terrible. Le di flor de piwco a una tal Charise, sin embargo, estaba very sad porque Marina, otra de nuestras amigas, se sentía muy mal.
La causa de por que tomamos tanto fue sin duda que Hernan llevó la Zylber que nos proporcionaba 50% de descuento en todos los tragos. En consecuencia de tanto alcohol empezamos a discutir con 3 chabones que estaban patoteando a Carlos desde que llegamos. Después de muchos insultos llegaron las piñas: ¡sprejer!, ¡gerechter!, ¡zlotolow!, ¡salischiker!, ¡¡¡FLINK!!!
Lamentablemente, sufrí esa noche uno de los más fuertes empujones de mi vida que provocó la caída de un parlante: "¡¡kaplan!!", casi le cae en la cabeza a Nicole, pero por suerte no pasó nada.
Yo no me considero ningún braverman, es por eso que nunca me peleo, pero se ve que Ariel esa noche se creyó un soperheroe...terminamos destruídos tirados en la calle. No teníamos efectivo y no podíamos volver a casa. Mil nervios le provocamos a Sheila, que era la única sobria del grupo.
Tati propuso vender skys en la calle para juntar algo de dinero y gracias a eso conseguimos dinero para volver a casa.
Esa fue la última vez que vi a mis amigos de la secundaria.
Guido Laham & Ariel Braverman.
No hay comentarios:
Publicar un comentario